Por Alejandro García

Vida en positivo: Las creencias limitantes

Son como mandatos que de manera desafortunada impiden aprovechar de las oportunidades que se nos presentan y nos impiden progresar, sin ni siquiera darnos cuentas de por qué

Vida en positivo: Las creencias limitantes
Es cierto que cuando actuamos inconscientemente y por lo que nos han programado a través de nuestros años son pocas las opciones que tenemos para encarar tal o cual situación porque nuestra mente actúa según como fue programada y un mismo problema para algunas personas es terrible y para otras,  no tanto. 
Es sabido que nuestra mente es haragana y no le gusta el cambio, ella se maneja automáticamente. Pero cuando actuamos sin programación tenemos infinitas opciones para hacerle frente a esta vida maravillosamente misteriosa.
Las "creencias limitantes” de manera desafortunada impiden aprovechar de las oportunidades que se nos presentan y nos impiden progresar, sin ni siquiera darnos cuentas de por qué.
Las creencias tienen el poder de darte libertad o prisión, fuerza o debilidad. Frases como "no puedo”, "no soy bueno para”, "imposible que”, "no soy capaz” son algunas limitaciones por las que hemos sido programados y que nosotros tenemos en nuestra mente como barreras. En muchas ocasiones solemos confundir la "mala suerte” con las "creencias limitantes”.
Es fácil cambiar cosas desde lo físico porque es lo que vemos fácilmente, nuestros sentidos están dirigidos hacia el exterior pero cuando tenemos que cambiar para mejor algo de nuestro interior es muy difícil hacerlo consciente porque nadie más que uno mismo tiene que luchar y estar atento en su forma de actuar y de manejarse en la estadía por esta encarnación. 
La vida, sabia como es, presenta grandes maestros y a mi me presentó a Carla Verónica Bruno, ella es la persona indicada para ayudarnos y enseñarnos sobre estas creencias.
Ella frecuenta Necochea y le pedí que nos explicara sobre "Creencias Limitantes” que es uno de los temas que aborda en sus talleres. 

La libertad emocional implica desandar el camino
Por Carla Verónica Bruno
Una creencia es el sentido de certeza que tenemos sobre el significado de algo a lo que le damos fuerza de verdad absoluta e indiscutible.
La mayoría de ellas son inconscientes, las adquirimos en la infancia, en el vientre materno, incluso las heredamos antes de nacer.
De los dos a los seis años, por ejemplo, nuestro cerebro trabaja en las denominadas ondas Zeta, similares a las utilizadas en la hipnosis, la imaginación. Esa es la edad en la que formamos nuestra personalidad y también es la etapa en la que toda la información que nos dice el entorno y muy especialmente nuestros padres se guarda directamente en el inconsciente.
Así inocentemente, frases como "no vales”, "tu hermano es mejor”, "la plata no nace en los árboles”, "te pareces a tu padre”, etc, quedan grabados en nuestro inconsciente y forman parte de nuestros programas que bajo la  forma de creencias nos acompañan limitándonos a lo largo de la vida.
Estas creencias forman una especie de red que determina la forma en la que percibimos el mundo.
¿Hasta qué punto somos conscientes de que no vemos el mundo como es en realidad  sino que lo vemos como nuestras creencias nos permiten verlo?
La mente tiene dos formas de pensar la realidad, dual o cuántica. La mente dual juzga a través del filtro de las creencias, bueno o malo, bien o mal, necesario o no, y de esa manera determina la forma en la que percibimos las experiencias que vivimos.
Eso genera pensamientos contantes, que crean emociones. Y las emociones son energía en movimiento, son la moneda de cambio del universo, del campo cuántico.
La vida, (el campo) te envía lo que estás vibrando, aquello que niegas, que rechazas, que repeles, aquello a lo que le das tu atención constante, eso vibras, eso llamas…
A tal punto nos limitan nuestras creencias que determinan nuestras relaciones, nos rodeamos de personas afines, aquellas que nos permiten reafirmar nuestra verdad, nuestras creencias, y así mantenerlas a salvo.
De esa manera y solo a modo de ejemplo, si  tu creencia inconsciente es "no valgo”, tu actitud es la de una persona que no vale, tu forma de vestirte, como te posicionas en la vida, como te priorizas en todo lo que haces en el día a día, las personas con las que te relacionas, el tipo de trabajo que buscas, las parejas "entre las que tienes derecho a elegir”, hasta la postura corporal que adoptas. ¡Obviamente si tú mismo no te eliges los demás no te van a elegir!

Si la forma en la que percibes el mundo, las personas con las que te relacionas, tu realidad misma están limitadas por tus creencias y estas son inconscientes ¿aun piensas que eres libre emocionalmente?....
Permitirnos cuestionar "nuestra verdad”, entender que nuestro mapa mental no es el territorio, nos permite cambiar nuestra percepción.
Y solo así, desaprendiendo, a partir de una frase muy antigua pero muy  sabia, "sólo sé que no se nada”, encontrando y cambiando esas creencias que nos limitan podemos cambiar nuestra percepción y de esa manera vivir una vida libre, eligiendo realmente.

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