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PERSONAS Y PERSONAJES

Un verdadero apasionado por el deporte

Fabián “Sapo” Zacarías, ha jugado al básquet, tenis, pádel y varios deportes más. Si bien lo ha hecho por gusto, se considera una persona bastante competitiva

Un verdadero apasionado por el deporte
Fabián Zacarías, también conocido como "Sapo”, ha tenido una amplia trayectoria deportiva en la ciudad y ha tenido la posibilidad de disfrutar, desde adentro, los mejores años del básquet local.
Es nacido en Necochea, en el año 1965, siendo parte de una familia muy inclinada hacia lo deportivo dado que sus hermanos, ambos mayores que él, han estado desde jóvenes interesados por distintas disciplinas. Su hermano, por ejemplo, ha sido destacado en el ambiente del tenis y el pádel mientras que su hermana se desempeñaba en el vóley.

Primeros años
Hoy, con casi 52 años, tiene recuerdos de una linda infancia, habiendo cursado el primario en la Escuela Nº 2, que estaba a unas seis o siete cuadras de su casa. "Los juegos eran los de esa época: la bombita de agua, el intercambio de figuritas, los autitos con plomo, ping pong, y esas cosas”, contó.
Claro que su gusto por el deporte no surgió de un día para otro sino que desde muy chico empezó a prender esa chispa que lo hacía disfrutar de estar al aire libre o en algún salón de deportes. 
Primero arrancó con el tenis, cuando tenía solo seis años y su hermano, que fue uno de los pioneros de esa disciplina en Necochea, lo llevaba al piso de deportes del Club Rivadavia para ver partidos y jugar un poco.
Un día, ya con casi nueve años, fue a ver un entrenamiento de primera y se enganchó con el básquet, un deporte en el cual conoció a mucha gente e hizo muchos amigos entre los cuales se encuentra Pablo, que es de La Plata pero en ese entonces se había radicado en Necochea por unos años. "Cuando jugábamos nos conocíamos de memoria, éramos como Neymar y Messi, salvando las distancias”, recordó riendo mientras que en su historia no quiso dejar de mencionar de esos primeros años a René Casenave y a Carmen.
Allí, compartiendo con ese amigo al que aun hoy considera casi un hermano, Fabián pasó la época de mini, luego juveniles y primera, hasta que Pablo se fue a estudiar a Buenos Aires. "Fue una muy linda época, de mucho básquet, mucho viaje, amistad y familia porque los padres colaboraban mucho”, indicó.
Haciendo una comparación de esos tiempos con la actualidad del deporte necochense, explicó que "ahora hay mucha más competencia, sobre todo entre los padres, y eso hace que muchos chicos vayan casi obligados a jugar. En el fútbol hay padres que se terminan peleando, antes no había tanta competencia y se colaboraba mucho con el club”.
Por supuesto que Zacarias con el básquet tuvo la posibilidad de viajar mucho por la zona durante las etapas juveniles, recorriendo Mar del Plata, Tres Arroyos, Tandil y otras ciudades mientras que en las etapas más avanzadas pudo llegar a otras localidades más lejanas.
Jugando. En 1985 en un amistoso contra Peñarol de Mar del Plata

En primera
Debutó en la primera de Rivadavia en la liga local con solo 15 años, estando Daniel Carranza como profesor, en una liga que era muy corta porque había pocos equipos pero, para poder jugar y competir, hacían amistosos contra equipos de la zona. "Daniel fue una gran persona y un ejemplo para muchos, sobre todo para las categorías que nos siguieron a nosotros”, aseguró.
Ya con veinte años estuvo en el equipo de primera que llegó a la B Nacional, en 1985, donde se sumaron dos jugadores americanos a los deportistas locales. "Estación Quequén también estaba bien posicionado así que era una gran época para el deporte de Necochea. El estadio juntaba 2500 o 3000 personas para los partidos, rebalsaba. Si eso se lo contás hoy a cualquiera que vaya a ver un partido de ahora no te lo cree”, explicó.
Después de unos meses, en 1987, tras algunas discusiones con los dirigentes y equipo técnico de Rivadavia, decidió irse a Huracán que también entró en la liga de Mar del Plata y jugó allí unos años.

Algunos cambios
De a poco empezó a jugar al padel y fue dejando el básquet, sobre todo porque su hermano había abierto canchas propias y lo incentivaba a jugar. Allí estuvo unos diez años, también compitiendo. "La competencia, aunque sea solo por los puntitos, es lo que más me gusta”, dijo con seguridad.
Actualmente se encuentra nuevamente en el básquet, aunque esta vez en Centro Vasco, con algunos dolores en las rodillas que le dejó el padel y un poco de sobrepeso. "Somos un grupito de quince o veinte ex jugadores que nos juntamos dos veces por semana a jugar y lo pasamos lindo un rato”.
A lo largo de su carrera deportiva, aunque por periodos mucho menores de tiempo, también ha pasado por la bicicleta, el patín, el skate y cualquier deporte que le gustase en el momento.
En cuanto a lo laboral, desde chico empezó a trabajar en el almacén y frutería de su padre, que se encontraba en la esquina de 50 y 61.
A los veinte, cuando dejó los estudios, se puso a cargo del negocio de su padre hasta que éste decidió venderlo y empezó a dedicarse al área de comercio, pasando primero por la cancha de padel de su hermano, luego por una panchería en la calle 85 que se llamaba "Ketchup”, después se pasó con un socio a la calle 4 donde pusieron un bar con restaurante y, finalmente, se fue a trabajar con su hermano en una casa de deportes en la que está desde el año 1998.///

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