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Personas y Personajes

“La radio fue y será mi vida”

Dijo Paco Velásquez, un apasionado por su trabajo que tuvo la posibilidad de estar en varios medios radiales y hoy su casa es un símbolo de aquellos años

Por Ian Larsen - Redacción

 

Decidirse por un trabajo que se disfrute al hacerlo no es una tarea fácil cuando se es joven y mucho menos lo es conseguirlo. Sin embargo, al lograr ambas metas, uno se vuelve un apasionado y el trabajo se vuelve más un pasatiempo que una tarea que se realiza por obligación o solo para subsistir.

En una habitación de su casa, rodeado de recuerdos, premios, discos de vinilo, casetes, CD’s, aparatos de radiodifusión y muchos instrumentos de trabajo más, Francisco ‘Paco’ Velásquez, a sus 82 años, pasa gran parte de su tiempo escuchando música y programando con el mismo entusiasmo que si estuviera al aire.

"La radio fue y será mi vida”, asegura el hombre que se ha dedicado tanto a ejercer de operador, en Corrientes y Buenos Aires, como de locutor en su propio programa. Y al verlo seguir hasta hoy con tanta pasión, ¿quién podría dudar la importancia de la radio en su vida?.

Paco ha sido adoptado por los ciudadanos de Necochea y Quequén como un talento local por asociarlo a los cuarenta años de ‘Mañanitas Camperas’ junto a Coco Lanza pero la realidad es que, si bien lleva muchos años viviendo en nuestra ciudad, sus raíces están bastante lejos.

 

Primeros años

Nació en el año 1935, en la localidad de Goya, en la provincia de Corrientes, en una familia compuesta por ocho hermanos, de los cuales dos eran mujeres.

Su padre era tabacalero pero un cambio en el gobierno le hizo perder su producción y eso cambió la vida y la economía de toda la familia.

Tan duro fue el cambio que el pequeño Velásquez se tuvo que mudar a la casa de un farmacéutico que había sido intendente de Goya y que estaba casado con una maestra. Tan buena fue la relación con esas personas que fueron padrinos de su confirmación y en su casamiento.

Cuando cumplió catorce años, empezó a buscar otros horizontes y decidió comenzar a trabajar en una empresa de electrotécnica donde aprendió mucho sobre todo tipo de aparatos. En ese entonces se hacían los bobinados para los automóviles que funcionaban con seis voltios.

La empresa, además, tenía una propaladora, que era una red que se extendía por la calle por intermedio de cables y parlantes al aire libre, que funcionaba casi como una radio en el centro de la ciudad y que, a veces, llegaba a algún otro barrio.

Allí empezó a trabajar Paco, e incluso hizo alguna que otra publicidad.

Al poco tiempo aparecieron los primeros grabadores portátiles y el joven entusiasta se grabó para escuchar cómo era su voz a través de un parlante. Desde ese día, muy avergonzado, decidió que nunca más hablaría a un micrófono.


En radio

Poco a poco, su jefe pasó de tener la propaladora a ser dueño de la primera radio que se inauguró en ese lugar: LT6. Dado que Velásquez se dedicaba a hacer mantenimiento, empezó a trabajar y a mirar como se instalaban los equipos de radiodifusión en una casa muy antigua que habían conseguido.

Un día, tras la renuncia de uno de los trabajadores y le propusieron a Paco ser operador de la radio, a partir de las siete de la tarde, en un radioteatro que iba a la noche. "Yo tenía que ponerle la música y ambientarlo. Cuando terminó el primer programa me dijeron que me quedaba definitivamente. A partir de ahí se convirtió en mi vida, hasta he tenido problemas con mi señora porque me decía que parecía que me había casado con la radio y no con ella”, recordó entre risas.

En ese momento, Velásquez recién había cumplido los 18 años y, por sus capacidades frente a los controles, decidieron pasarlo a los programas de la mañana que, al igual que hoy en día, eran el fuerte de la radio.

Es importante destacar que aquellos primeros trabajos fueron para la cadena de radio Splendid, que luego fue adquirida por La Razón.

Además, en ese entonces, Paco ya se había casado y había tenido su primer hijo.

En 1955 tuvo que viajar por tiempo indeterminado a Buenos Aires por un problema de salud de su hijo y fue a hablar con el jefe de personal de La Razón para comentarle la situación por la que estaba pasando.

Sin dudarlo demasiado, le dijeron que tenía su puesto y así pudo empezar a trabajar como telefonista para luego instalarse como operador en la Porteña (hoy radio Continental) y también en Splendid Buenos Aires. "Llegar a eso fue la gloria. No había mucho cambio tecnológico y en la mecánica de trabajo pero uno tenía que estar atento a todo y tener toda la música al alcance de la mano”, contó.

Dado que era una época difícil en Buenos Aires, no pasó mucho hasta que decidió volverse a Goya por un tiempo. "Volví a la primera radio que había estado pero ya se manejaba de otra forma, cada vez que salía de vacaciones tenía que decirles donde estaba”, recordó.

En 1958, al volver a Buenos Aires, le comentó al gerente, que era bastante amigo, que algún día le gustaría vivir en algún lugar con montañas o con mar. "Un día vinimos de vacaciones a Necochea y cuando me estaba por volver a Buenos Aires me dijo que si me iba, me quedaba sin trabajo. Abrió un cajón y me mostró que había pedido el traslado a Necochea así que busqué a mi familia y nos vinimos definitivamente”, contó.

 

Carnet de operador de control de estudios, entregado en 1957. En Radio Goya (Corrientes)

 

En Necochea

Paco Velásquez comenzó trabajando en las tardes de LU 13 Radio Necochea, ejerciendo como operador, y allí conoció a Coco Lanza, que era guitarrista entre el plantel de músicos estables de la radio.

Con el tiempo Coco Lanza, se convirtió en locutor de "Mañanitas Camperas”, un programa que para ese entonces no era conocido pero que él lo llevó a ser todo un éxito en la zona.

Al poco tiempo, Paco Velásquez pasó a trabajar a la mañana, como el operador de Mañanitas Camperas y estuvo allí por cuarenta años. "Al principio arrancábamos a las ocho y después cambiamos a las seis, hoy toda la gente de esa época ve a Coco Lanza y Paco Velásquez como un dúo radial”, contó.

A modo de anécdota, señaló que como buen correntino no apoyaba la idea de la producción de que sea solo folclore sureño el que se pasaba en el programa. "Yo quería poner chamamé, entonces, cada tanto les mandaba uno que otro, aunque a ellos no les gustaba. Un día Coco volvió de una jineteada con un montón de papeles en el bolsillo que eran todas dedicaciones de chamamé porque había mucho correntino trabajando en el campo”.

Después de jubilarse, habló con la gente de una radio local y le propusieron conducir un programa pero, desde chico, le había quedado esa vergüenza de escucharse en el grabador. Aún así, arrancó siendo la voz del programa llamado "Bajo la Cruz del Sur chamamecera”.

Con el tiempo recibió un disco de plantino y una mención especial en el Faro de Oro y la Gaviota de Oro, ambas premiaciones nacionales.

Por otra parte, hoy mantiene un fuerte vínculo con el grupo scout de Santa Teresita, con quienes se encariñó y por eso les cedió un terreno para que puedan construir su sede en ese lugar, junto a su casa.

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