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PERSONAS Y PERSONAJES

Pionera en la educación inicial

Hoy, a sus 86 años, Haydee Jorgensen recuerda con claridad y nostalgia su trabajo en la fundación del primer jardín de infantes de Necochea

Pionera en la educación inicial
Por Ian Larsen 
Redacción

Hoy en día, la carrera de formación docente en lo que respecta a la educación inicial es una de las más elegidas por las jóvenes de nuestra ciudad y eso ha generado un importante número de profesionales nuevos año a año.
Sin embargo, todo esto que hoy es tan común tuvo un inicio, y si hay que hablar de los comienzos de los jardines en Necochea, sin duda hay que referirse primero que nada a Haydee Jorgensen, quien ha sido docente por más de cuarenta años, la directora del primer jardín de la ciudad e inspectora de toda la región.
Jorgensen nació en Necochea, cursó los primeros años de sus estudios primarios en la Escuela Nº 2, luego hizo tres años más en el Colegio Nacional y, finalmente, terminó el secundario en el Colegio de Hermanas cuando éste pertenecía a Tandil, por lo que para recibirse como maestra tuvo que rendir examen en dicha ciudad. 
Al año siguiente de recibirse como maestra, no se conformó con el título y quiso seguir capacitándose. Sin saberlo, esa decisión marcaría su vida para siempre ya que fue una de las primeras egresadas de la Escuela de Profesoras de Jardines de Infantes de la ciudad de Azul, junto a tres necochenses más.
Luego de recibirse como maestra de grado y de nivel inicial, sus estudios le habían generado un importante puntaje docente por lo que enseguida tuvo la oportunidad de tomar una suplencia en la Escuela Nº 1. Luego de un año, la llamaron desde el Consejo Escolar para informarle que había sido nombrada como directora del Jardín de Infantes Nº 1 de Necochea pero que tenía que crearlo. "Cuando nos recibimos, ya que éramos las primeras, nos habían dicho que nos ocupemos de buscar lugares para crear jardines en todos los distritos”, recordó.

Crear el primer jardín
Después de buscar un lugar en el cual pueda funcionar el jardín, los padres de una de las compañeras de Necochea que había estudiado con Jorgensen en Azul, consiguieron una casa antigua que podía llegar a ser alquilada en la calle 62, entre 53 y 55. 
De esa manera, el Ministerio de Educación alquiló esa vieja edificación y la preparó para que funcione como jardín, derribando algunas paredes para crear las tres salas básicas: tres, cuatro y cinco años. "Cuando llegamos, encontramos los escombros en el patio así que tuvimos que trabajar con carretilla y pala para sacar todo, lo que nos llevó desde abril hasta octubre”, recordó Haydee.
Finalmente, con 45 alumnos que habían sido buscados por toda la ciudad, golpeando las puertas casa por casa, el 15 de octubre de 1951, quedó inaugurado el primer jardín de infantes de la ciudad, con Haydee Jorgensen como su directora. "Yo tuve que salir a explicar a los padres qué era un jardín de infantes. Estaba todo pensado para educar a la gente de menos recursos pero eran los que menos querían mandar a los nenes así que los primeros alumnos fueron todos hijos de médicos, arquitectos, abogados y contadores de la ciudad”, contó. 
Para ayudar en la parte económica, desde el comienzo se creó una asociación cooperadora ya que la vieja casa se llovía y requería de mucho mantenimiento.

Edificio propio
Cansados de invertir dinero en un edificio tan deteriorado, Jorgensen propuso a la cooperadora empezar a buscar un terreno para construir un edificio nuevo que sea propio y, si era necesario, la comisión se haría cargo de toda la obra. Así, para colaborar, se creó una segunda comisión llamada "pro-edificio” y entre las dos, coordinadas por Haydee, empezaron a trabajar en el ambicioso proyecto.
Según las exigencias del Ministerio, el terreno para el nuevo edificio debía medir 1000 metros cuadrados y estar en la misma zona que la vieja casa. "Conseguimos una manzana en el parque y me dijeron que no, otro terreno al lado de la Escuela Industrial y me dijeron que tampoco, y así con todo”, contó.
Dado que mientras estaban buscando también iban trabajando en la organización de carreras y cenas para recaudar fondos, llegó un punto en el que habían conseguido tanto dinero que estaban en condiciones de comprar ellos mismos el terreno sin necesidad de ayuda del Ministerio. 
Después de verificar el listado de terrenos baldíos de la Municipalidad, encontraron disponible uno sobre la calle 65, entre 58 y 60, que era el único que cumplía con los requisitos estipulados por el Ministerio, pero estaba usurpado. 
Les costó unos tres años sacar a las personas que estaban en el lugar pero lograron su objetivo. "Nos llamó el ministro y nos dijo que el terreno nos correspondía y que ellos se iban a hacer cargo de todo lo que era cemento y que después nosotros nos hacíamos cargo de todos los detalles, y así fue”, recordó.
Tras varios años siendo parte de la institución, para Haydee el Jardín Nº 1 es una parte muy importante de su vida y por eso es lo que más recuerda de su trabajo como docente. "Siempre he ido para los cumpleaños del jardín, es muy lindo verlo crecer y hasta me han dado reconocimientos pero las chicas que están ahora son muy jóvenes y ni saben quién es la vieja que las va a molestar”, dijo riendo.

Inspección y docencia
Después de salir del jardín, rindió examen en La Plata para ser inspectora y, como le fue bien, se creó en Necochea la primera inspección, cuya oficina estaba situada en el edificio de la vieja intendencia. Al poco tiempo, la inspección local fue absorbida por Mar del Plata por lo que Jorgensen se tuvo que mudar a dicha ciudad por ocho años, viviendo en un hotel y viajando a Necochea los fines de semana para ver a sus padres.
Mientras estuvo en Mar del Plata tuvo nueve distritos y varias ciudades de la provincia a cargo, entre los que también estaban, San Cayetano, Tres Arroyos, González Chávez, Pringles, entre otros. "Viajaba todos los días, algunas veces en mi autito y el resto en colectivo, con viento, lluvia o como esté pero, aún así, tuve una salud excelente, gracias a Dios”, aseguró.
En 1980 se jubiló como inspectora pero no quiso abandonar la docencia por lo que arrancó a dar clases como profesora del Instituto de Formación Docente Nº 31.
Mientras ella estudiaba se había destacado siempre en materias de práctica y didáctica por lo que, al ejercer como docente, también se abocó a esas dos cátedras hasta que la nombraron como regente de la institución por varios años y, en los últimos meses también fue directora. "Siempre he estado contenta con la docencia y mis alumnos siempre han estado contentos conmigo, aunque si tenía que llamarles la atención lo hacía sin dudarlo. Fui profesora de todas las primeras maestras recibidas en Necochea y hoy me las encuentro en la calle y me cuentan que ya están por jubilarse, yo no lo puedo creer”, contó la docente jubilada que representa una parte importante de la historia de la educación en Necochea.///

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