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PERSONAS Y PERSONAJES

El corazón en la familia, la docencia y el teatro

“Tatana” Masson, ha dedicado su vida a la enseñanza, ya que es una virtud que lleva desde niña

El corazón en la familia, la docencia y el teatro
Por Ian Larsen - Redacción

María Susana Masson, más conocida como "Tatana”, es una docente jubilada, directora de teatro, actriz, una gran lectora, casada y madre de dos hijos que disfruta al máximo de expresarse ya sea actuando, bailando, dando talleres, dictando clases y por momentos hasta se la puede ver hablando sola.
Al igual que sus cinco hermanos, nació en la localidad de Benito Juárez y asistió al Instituto Pedro Díaz Pumara, donde se recibió como maestra normal nacional, dado que los últimos años estaban abocados exclusivamente a la docencia. En ese colegio también estuvo dos años de pupila y conserva muy gratos recuerdos de esa época.
No fue una casualidad ni un capricho el recibirse de maestra ya que, desde muy pequeña, había sobresalido entre sus compañeros de curso por se la que disfrutaba de actuar en las obras y hablar frente al público en los actos escolares.
No había habido nadie más en la familia que tuviera esa predisposición para estar al frente de grupos o para expresarse en público, pero Tatana era diferente y disfrutaba de serlo.
Masson tuvo la ventaja de conocer a alguien que disfruta del teatro tanto como ella, y tuvieron dos hijos: Gabriela y Fernando.
Su personalidad la ha llevado a hacerse de muchos amigos y de conocer gente de diferentes ambientes en los que se relacionaba. 
A veces suele decir, parte en verdad y parte en chiste, que podría haber sido psicóloga ya que le gusta ayudar a la gente. Incluso en las salas de profesores siempre era la persona a la que sus colegas buscaban para hablar porque siempre estaba predispuesta a escuchar las problemáticas e historias de los demás.

Docencia
Masson ya había venido por muchos veranos a vacacionar a Necochea pero, cuando terminó el secundario y recibió de docente, toda la familia se mudó a nuestra ciudad, donde ya tenían varios amigos.
Su primer trabajo fue como maestra de primaria pero, al mismo tiempo, ya estudiaba en la Alianza Francesa para poder ejercer como profesora de francés ya que, en ese entonces, era materia obligatoria de los programas educativos.
Así fue que, una vez que se recibió, dejó la docencia de primaria y pasó por el colegio Alemán, Capuchinos, Danés, Pío XII y Nacional, dando clases del idioma de la Europa Occidental.
Después de varios años dando francés, en 1994 se sacó esa materia de las obligatorias de los colegios y le ofrecieron la posibilidad de estudiar lengua y literatura. "No quería quedarme sin hacer nada ni que me ubiquen en un lugar donde no supiera”, recordó.
Dado que en Necochea no había profesorado de lengua y literatura, por dos años y medio viajaba a Tres Arroyos, haciéndose cargo ella misma de solventar los costos del transporte, el hospedaje y las fotocopias. "Me daban un permiso especial y me quedaba una semana completa por mes. De esa forma logré tener un título que me habilitaba para dar clase en lo que era sétimo, octavo y noveno grado”, contó.
Tatana recuerda aquellos años como una difícil época de transición ya que debió pasar del francés a la literatura pero, en 1996, ya estaba ejerciendo y luciendo su nuevo título.
Pasó por el Colegio Nacional, Secundaria 2, Secundara 5 y en el Alemán. "Hay miles de anécdotas. Un día me enloquecieron tanto que grité fuerte ‘¡¡me hicieron volar los patos!!’ y una alumna me dijo ‘no Tatana, los patos solos no, se te voló la granja entera’ y yo tuve que morderme para no reírme, porque si me reía perdía”, recordó con una sonrisa.

Teatro
Gran parte de su vida estuvo vinculada a la docencia pero otra parte de su corazón estaba arriba de los escenarios.
Siguiendo su don para hablar en público y expresarse, hizo un seminario de dos años con el director Natalio Zeta, en 1968, y conformaron el elenco estable del Teatro Municipal, con el cual Tatana tuvo mucho trabajo.
Después de un tiempo, dejó de existir ese elenco estable y formaron grupos independientes entre los que se destacó el que denominaron "Candilejas”, donde Masson tanto se dedicaba a la actuación como a la dirección. 
Tatana nunca supo qué le dio el coraje para poder dirigir, pero estaba claro que lo disfrutaba ya que, como se mencionó antes, desde chica tuvo la actitud necesaria. Aun recuerda con claridad su primera obra como directora: "El pan de la locura”, de Carlos Gorostiza.
Por otra parte, además de su trabajo docente y de su compromiso con los grupos teatrales, se dedicó a dar talleres para niños, adolescentes y adultos.
Recientemente, María Susana Masson, logró obtener la jubilación, luego de cinco años de largos trámites y espera, dado que había pasado por muchas reformas educativas a lo largo de su carrera.
Hoy, tranquila y dedicada a la familia y a la lectura, los recuerdos de sus años de docencia vuelven constantemente a su mente cuando ex alumnos le gritan por la calle para saludarla.
Dado que los trámites de su jubilación le llevaron mucho tiempo, eso la desanimó un poco y dejó de dar talleres por unos años pero, ahora que ya está jubilada, se ha propuesto retomar en el 2017 con sus actividades como tallerista.///

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