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PERSONAS Y PERSONAJES

“No hice nada extraordinario, pero le puse amor a mi trabajo”

Dijo con humildad Esteban Dabadíe, que en su último año como director de la Técnica 3 es halagado por padres, alumnos y docentes que le agradecen su dedicación

“No hice nada extraordinario, pero le puse amor a mi trabajo”
Por Ian Larsen
Redacción

Una persona puede destacarse y ser brillante en una determinada actividad por sus capacidades físicas o por sus conocimientos, pero también hay otra forma de destacarse tanto en el trabajo como en cualquier ámbito de la vida: poner amor, pasión y dedicación a lo que uno hace. Éste último camino ha sido el que eligió recorrer Esteban Dabadíe, y los resultados fueron el respeto y una despedida sorpresa, con lágrimas y aplausos, por parte de todas las personas que lo han rodeado todo este tiempo.
Dabadíe, hoy a punto de jubilarse, ha sido director de la Escuela Técnica Nº 3 de Necochea prácticamente desde su fundación y cada logro que ha tenido la institución tiene su firma, como así también la de un grupo de trabajo en el que la asociación cooperadora ha sido un gran pilar.
Su labor ha dejado una buena mirada sobre él por parte de los padres y alumnos, como así también de los docentes, y por eso le han hecho varios homenajes por su jubilación que llegaron a un punto en que muchos terminaron enojados por no poder ponerle su nombre a la institución. "No va a ser fácil irme después de 29 años de estar al frente de la escuela porque, si bien no estudié para ser docente, descubrí que era algo que estaba en mí. No sé que va a pasar cuando me levante y no tenga que ir a la escuela pero todos me dicen que esto no tiene que ser un duelo sino una alegría y voy a tratar de que así sea”, dijo sonriente el director.

Su infancia
Nació en Necochea en el año 1955, en una familia que estaba compuesta por sus padres y un hermano seis años mayor que él.
Su madre, una renombrada profesora de arte, vivía en Buenos Aires hasta que, en uno de sus viajes de vacaciones a Necochea, conoció a un hombre de apellido Dabadíe y se quedó a vivir junto a el en nuestra ciudad.
Esteban tiene recuerdos felices de su infancia, cursando la primaria en la Escuela Nº 3, que estaba cerca de su casa, y el secundario al Colegio Industrial.
Al finalizar la etapa de secundaria, se recibió siendo parte de la segunda promoción de la tecnicatura en maestro mayor de obras, en 1973.
Con sus 18 años cumplidos y sin haber tenido que asistir al Servicio Militar, se mudó a Mar Del Plata para seguir la carrera de arquitectura que le llevó diez largos años. "Me gustaba todo lo artístico por ver a mi mamá y lo arquitectónico también, aunque no tenía familiares con esa profesión”, recordó.
En esa época no solo estudiaba sino que, al ser maestro mayor de obras, también se dedicaba a trabajar para pagar sus gastos personales y para salir con amigos a divertirse mientras que sus padres se encargaban de solventar los gastos para que pueda seguir estudiando. "Mi hermano se había ido con la familia de mi mamá a Buenos Aires, entonces a mi me pudieron bancar el alquiler en Mar del Plata, gracias al cual me hice muchos amigos porque compartíamos ek departamento entre tres”, contó. Además, manifestó que eran tiempos difíciles ya que, en sus últimos años de facultad, estaban en clase atentos a la guerra de Malvinas y a los problemas de ese entonces.
En sus últimos dos años de estudio en Mar del Plata, empezó a salir con una mujer, que era prima de un íntimo amigo de Necochea, y que también se había ido a estudiar pero para maestra jardinera. Esa mujer era Diana Patiño, la actual esposa de Esteban Dabadíe, con quien tuvo dos hijos. "Ella se había ido con su hermana y su mamá a vivir a Mar del Plata así que yo iba a ‘garronear’ comida y, de paso, me quedé con la hija”, dijo riendo.
Al volverse los dos a Necochea, pusieron fecha y se casaron, en el año 1984. 

Ingresar a la educación
Dado que estaba muy difícil la situación para trabajar como arquitecto porque había mucha competencia, empezó a trabajar en las obras del tendido de gas natural pero sabía que le sería algo complejo poder vivir tranquilo solo de eso.
En ese momento, se produjo una bacante en el Colegio Industrial para la materia de ‘estática y resistencia de materiales’, en la carrera de maestro mayor de obras. Así fue que lo llamaron y empezó su carrera docente, estando cinco años consecutivos a cargo de dicha cátedra.
Para ese entonces, un grupo de docentes ya había empezado a proponer, con apoyo de la comunidad, la construcción de una escuela técnica en la zona de la playa. De esa manera fue que, con ayuda de la Usina, alquilaron un edificio, en 87 y 28, para que funcione lo que en ese año -1987-, se llamó Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 2, considerando que la número uno era el Colegio Industrial.
Montes de Oca fue el hombre elegido para ser el primer director organizador de la institución que contaba con solo dieciocho alumnos en primer año. Además, Esteban Dabadíe fue llamado para ser profesor de dibujo técnico.
Al segundo año, Montes de Oca no quiso seguir siendo el director definitivo de la institución, entonces hicieron un concurso entre los docentes y ganó el que tenía mayor puntaje, Mariano Pérez, aunque tampoco quiso tomar el cargo. "Yo era nuevo en la docencia así que no tenía posibilidades pero, al no querer ellos, me pusieron el cartelito de director a mi”, dijo Dabadíe.
En 1988, debían abrir el segundo año para que pasen los estudiantes que habían arrancado en primero e incorporar toda una nueva camada de alumnos. Por tal motivo, debieron mudarse a un nuevo edificio de mayores dimensiones, que alquilaron en la calle 4.
En 1996, se implementó la provincialización de las escuelas nacionales, por lo que se cambió el nombre de Escuela Nacional Técnica Nº 2 a Escuela de Educación Técnica Nº 3, del ámbito provincial.
Luego, se le cedió a la cooperadora un terreno para construir la escuela donde se encuentra hoy, con dinero de la cooperadora y de Nación. "A la escuela aun le falta crecer mucho en el aspecto edilicio pero me tengo que sacar el sombrero ante el trabajo de la cooperadora. No fui yo, fue todo un equipo el que ha logrado todo esto”, manifestó.
Hoy en día, la Técnica 3 es su segundo hogar porque la vio crecer desde el principio y porque considera que siempre se ha caracterizado por ser un ámbito similar al de una familia. "Entre todo lo que se ha dicho en estos días de despedida, se ha dicho que no es una casualidad sino una causalidad por como se trabajó, y yo creo que es así”, indicó el director.
"Siempre le brindé el corazón y le puse mucho amor, tengo el sí fácil, entonces todo lo que era pensando en los chicos y en su beneficio para mí era correcto. Creo que defendí siempre a los chicos y a los docentes como así también a la educación técnica en los tiempos difíciles. Eso nos hizo cada vez más fuertes. Por eso digo que no hice nada extraordinario, solo le puse amor a mi trabajo. Ahora es tiempo de dedicarme a mi familia que todo este tiempo ha sido de fierro y me ha bancado a pesar de que faltaba mucho tiempo en casa”, concluyó con una sonrisa cargada de nostalgia y buenos recuerdos.///

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