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PERSONAS Y PERSONAJES

Un amigo de la guitarra y del folclore en La Dulce

Jorge Zabala, aprendió a tocar de oído desde chico y hasta hoy, cuando sale del campo, es para recorrer la zona llevando su música

Un amigo de la guitarra y del folclore en La Dulce
Por Ian Larsen - Redacción

Jorge Oscar Zabala tiene dos facetas distintas, el que lo conoce durante la semana ve a un hombre que trabaja en el campo y el que lo ve los fines de semana ve a un cantor y guitarrero que lleva el folclore en el alma. 
Con sus 57 años tiene siete hijos y es abuelo pero además está siempre acompañado por una pasión por la música que, tal vez, pudo haber sido transmitida de sus dos hermanos mayores, que hoy ya están fallecidos.
Seguramente, debe ser poca la gente de La Dulce que no lo ha visto en estos años tocando alguna canción del Chaqueño Palavecino, de Horacio Guaraní o de Los Nocheros, entre tantos otros artistas consagrados de la Argentina.

La infancia
Según cuenta Zabala, su vínculo con la música empezó desde chico ya que recuerda claramente haber escuchado folclore muy seguido en su casa. Y claro, lo que se escucha siendo un niño es una chispa interior que puede hacerse fuego o no, pero lo más seguro es que quede para toda la vida. Pues así fue en este caso.
Ya un poco más grande, la curiosidad lo llamó y decidió tomar entre sus manos la guitarra y empezar a practicar. Con el tiempo también empezó a tocar el bombo pero ese gusto por la música tradicional de nuestro país no lo llevó a asistir a clases de ningún tipo sino a poder hacer música tocando de oído. "Me gusta mucho hacer el folclore tradicional, la música para mí es todo”, aseguró.
Zabala nació en un campo cerca de Barra, un pueblo cercano a Gonzales Chaves, en el año 1959, en una familia compuesta por los padres y ocho hermanos. 
Fue a la Escuela Nº 8, en el turno tarde, de donde recuerda sonriente haber sido "bastante indio”.
Con algunos de sus hermanos iba al colegio y otros eran mucho mayores y ya estaban trabajando ya que se llevan diferencias de edad bastante amplias. Por otro lado, recuerda con cariño los domingos como el día en el que se podían juntar todos.

El trabajo
A los nueve años se mudó con su familia, desde el campo en el que nació, a la ciudad de Laprida y fue una época en la que los hermanos que aún no estaban trabajando debieron empezar a hacerlo siendo aún chicos. Incluso el mismo Jorge se vio en la necesidad de dejar el colegio para empezar a ayudar a su padre en el campo con los caballos o en la esquila.
Cuando ya estaba terminando la etapa de la adolescencia, estando ya en Laprida, fue convocado para ingresar al Servicio Militar Obligatorio, por lo que estuvo en Olavarría, formando parte del regimiento de caballería.
Después de eso dejó los caballos para instalarse en el campo haciendo las actividades más relacionadas al ámbito agrícola pero siempre dedicando un rato a estar con la guitarra. "Lo mío con la guitarra no es ningún don, es algo que aprendí solo y para acompañarme cuando canto. Así es como hemos andado todos estos años”, contó.

Un grupo
Actualmente, después de muchos años de andar solo por la zona, se decidió a armar un nuevo grupo junto a Marcos Muñoz que lo ayuda en la parte del canto y Camilo Saluzzi que toca el bombo. Además, a veces piensan en sumar a José Luis Catalano para acompañar con la guitarra.
El grupo ya tuvo su primera presentación en noviembre a beneficio de la cooperadora de la escuela rural de La Salteña, un establecimiento perteneciente al partido de San Cayetano.
Por otra parte, cabe destacar que, anteriormente, Jorge Oscar Zabala ya había formado un dúo llamado "Los Dulceños” junto a un compañero de su pueblo. Ese grupo se había conformado en 2002 y tuvieron varias presentaciones en la zona hasta que a mediados del 2003 su compañero se fue a vivir a España.
Es importante recordar que Zabala tenía 25 años cuando se mudó a La Dulce por cuestiones laborales y nunca más se fue de allí.
Actualmente y desde hace veintiséis se encuentra trabajando de parquero en un campo situado en el camino que va hacia Ramón Santamarina. "Me conozco a todo el mundo en La Dulce y me gusta que se sepa que soy de ahí cuando ando cantando por otros lados. Es un pueblo privilegiado porque es muy lindo y tiene una tranquilidad bárbara. No me olvido del pueblo donde nací porque allá tengo a mis hermanos pero La Dulce es mi segunda casa”, aseguró.
A lo largo de estos años ha cantado en el teatro municipal de San Cayetano, en el Clan del Faro de Necochea, y este año cantó, por primera vez, en el aniversario de Laprida. "Tengo un cuñado allá que anda cantando también y me avisó que me habían hecho un espacio para estar en el escenario, fue algo muy lindo para mí”, contó.
Es importante destacar que en el campo en el que vive y trabaja no tienen problema en que se ausente para cantar ya que los fines de semana no trabaja. "Si bien tengo casa en La Dulce, mi casa es el campo, pero siempre estamos dispuestos a salir y donde nos piden para colaborar tratamos de no fallar”, concluyó.///

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