27°Actual 21° Min 34° Máx
PERSONAS Y PERSONAJES

El Casino es parte de su vida y él es gran parte de la historia del edificio

Jesús “Sito” Aguiar, ya jubilado, mantiene gratos recuerdos de sus días laborales y hoy piensa en descansar pero sin abandonar sus esfuerzos para que no se pierda el gigante de la avenida 2

El Casino es parte de su vida y él es gran parte de la historia del edificio
Después de toda una vida de trabajo, llega el día en el que arranca una etapa de descanso que la mayoría de las personas espera. Sin embargo, cuando se es un apasionado por lo que uno hace, sea cual sea la labor que se haya desempeñado, la jubilación es un momento esperado pero que tiene su cuota de dudas, de no saber cómo seguir y de nostalgia.
Precisamente, por esa etapa pasa Jesús Aguiar en estos días de recién jubilado después de una vida en el Casino y como representante local de sus trabajadores. Por eso, si bien de aquí en adelante piensa en descansar, en irse a pescar tranquilo y sin apuros y en disfrutar de su nieta el mayor tiempo posible, también quiere dejar un hueco para seguir luchando como ha hecho siempre por los "casineros” y por el edificio que tantos años le dio de comer y que dolorosamente parece que se viene abajo delante de sus ojos. Sin dudas, Aguiar es un luchador, y eso le ha traído muchos buenos resultados y otras experiencias personales no tan buenas.

Su infancia
"Sito”, como los más allegados lo conocen, nació en Buenos Aires el 11 de diciembre de 1948. Allí vivió con sus padres y la única hermana que tenía en ese entonces. "1955 fue un año raro, donde hubo bombardeos y cosas raras. Todavía recuerdo vagamente que andaba como con miedo y eso que mis padres no tenían nada que ver con la militancia política. Hoy no puedo hacer comparaciones porque todo ha cambiado mucho”, contó.
Cuando Aguiar estaba por cumplir los once años, sus padres se separaron y él se mudó a Quequén con su madre embarazada y su hermana. "Fue una etapa donde se vivía una paz enorme porque nos instalamos en la parte de quintas, frente a la casa de Alberto Salvador, la primera familia con las que tuvimos contacto”, recordó.
En Quequén empezó a ir a la Escuela Nº 5 aunque al poco tiempo la familia se mudó al sector más céntrico de la ciudad. En los tiempos libres de aquellos años, recuerda claramente jugar con los autitos y al fútbol entre amigos en el barrio.

En el fútbol
Aquellos que parecían solo partidos de niños con ganas de jugar, fueron el comienzo de una carrera futbolística en la primera categoría de la liga local que duraría varios años.
Al terminar el colegio primario, Aguiar se sumó a las inferiores de Defensores como arquero. En ese club hizo grandes amigos y entre ellos recuerda con mucho afecto a Jorge Mondino, con quien entabló una muy linda relación y a quien agradece por haberlo incentivado a hacer el colegio secundario. Luego se distanciaron por las cuestiones laborales de cada uno.
Luego de Defensores se pasó a Gimnasia por un año y luego estuvo en Del Valle donde tuvo algunas peleas ya que se considera a si mismo como una persona "conflictiva”, sobre todo en esos años de juventud. Después de hacer otros intentos en Defensores, se pasó a Villa del Parque, jugando de manera paralela a su trabajo.
El fútbol no le dejó dinero pero, a pesar que se peleaba con la mayoría de los que lo hacían enojar, le dejó una gran cantidad de amigos que hoy todavía lo aprecian y le recuerdan anécdotas cuando lo cruzan por la calle. "Muchos me ven y me dicen que no atajaba nada pero que boxeaba bien”, dijo sonriente.
Su etapa futbolística en primera duró hasta los 41 años y luego continuó por otros diez años en torneos amateur ya que es un gran amante de los deportes. "Me gustaba jugar a cualquier cosa que sea al aire libre. Ahora que estoy viejo por lo menos voy a tener que caminar para bajar la panza”, dijo riendo.

Trabajo
Paralelamente a su carrera futbolística, cursó sus años de colegio secundario en el Instituto Divino Maestro y allí pasó una de las mejores épocas de su vida aunque el trato, en esos tiempos, debía darse siempre en el marco del respeto.
En el año 1971, ya habiendo terminado todo el ciclo escolar, un amigo le comentó que había una "academia” en la cual se enseñaba en unos meses lo necesario para trabajar en el área de casinos de la Nación. Sin embargo, "Sito” le dijo que no le interesaba.
En 1972 se hizo una segunda academia y su amigo le volvió a insistir; entonces se anotó. En ese momento se habían inscripto alrededor de 300 personas porque se prometía una buena remuneración y, después de una preselección, quedaron unos sesenta que comenzaron la capacitación de cuatro meses en donde aprendieron los juegos y como levantar las fichas. "Los instructores eran unos tipos de Mar del Plata, bastante estrictos, y yo empecé ya como efectivo en Necochea mientras que a algunos otros muchachos los mandaron a otras provincias”, recordó.
Su primer trabajo arrancó el 2 de enero de 1973 aunque vale destacar que no fue en el Casino que hoy conocemos ya que éste se encontraba en el final de su construcción. Sus inicios fueron en el Royal Casino, que se encontraba situado sobre la calle 85.

El nuevo Casino
Después de un mes se trasladó a la nueva edificación perteneciente a Lotería Nacional que hoy se encuentra sobre la avenida 2 y al cual le tiene un aprecio más que especial después de más de cuarenta años de trabajo en el lugar. "Fuimos los primeros en entrar a trabajar ahí, era el edificio más moderno de Sudamérica, era una cosa de locos. Teníamos los adelantos más importantes. La noche de la inauguración estaba prevista la tirada de la primera bola a las diez de la noche y se terminó tirando a las doce porque estaba todo lleno de celebridades. Hasta estaba Guy Williams (el actor estadounidense que personificó a El Zorro). Necochea tenía una capacidad turística distinta, había 32 mesas de ruleta con tres personas trabajando en cada una”, recordó con un brillo en los ojos que casi eran sinónimos de una fusión entre emoción y nostalgia.
En el año en que se "provincializó” el Casino, algunas cosas cambiaron y los empleados se traspasaron con todos sus derechos adquiridos hasta ese momento a Provincia.
Si bien considera posiblemente haya cometido más errores que aciertos, destacó que ha pertenecido a todas las comisiones de representantes de casineros que ha podido y eso le ha costado muchos viajes y hasta problemas personales. "No era mi pasión pero tenía esa locura por hacer cosas que, tal vez, si me hubiese dedicado a otra cosa también lo hubiera hecho. Siempre fui de pelear para cambiar las cosas que me parecieron injustas”.
Al mismo tiempo, cabe señalar que muchos de los empleados del Casino no han podido depender económicamente solo de esa labor y se han tenido que desempeñar en otros lugares, de esa manera, Aguiar ha pintado en obras o atendido en negocios, entre otras tareas.
Además se encargaba de repartir folletos por la ciudad y en entidades intermedias para hacer difusión de las actividades y del juego del Casino. Dado que estuvo mucho tiempo en el lugar, fue ascendiendo de categoría y, luego de ser supervisor, hace poco más de tres años se convirtió en jefe de juegos.
Hoy en día, ya jubilado, Jesús Aguiar piensa en hacer las cosas que le gustan, pero quiere incursionar en el ambiente político para gestionar alguna tarea de remodelación en el edificio aunque no sea como la sala de juegos que un día conoció. Sin embargo, por ahora, la prioridad es la pesca y la familia.///

Comentarios

Necochea // Argentina - Copyright 2016 · www.ecosdiariosweb.com.ar