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PERSONAS Y PERSONAJES

La guitarra del tango

Enrique Oscar Fredes ha sido desde chico un apasionado por la música y hoy lleva cincuenta años tocando

La guitarra del tango
Por Ian Larsen - Redacción


"La música es una llave que me ha abierto muchos caminos”, dijo Enrique Oscar Fredes, que ya tiene cinco décadas con la guitarra al hombro, aprendiendo con colegas y disfrutando de cada presentación que hace, tanto en la ciudad como en otras localidades de la zona. 
Si bien ha tocado temas de otros géneros musicales en su momento, el tango tradicional es lo que mejor lo representa y satisface.
Fredes es nacido en Quequén, en el año 1946, en una zona de quintas, a unas trece cuadras de la estación.
A días de su cumpleaños número setenta, el guitarrista recordó que siempre fue el único de los ocho hermanos de la familia que estaba, cada vez que podía, con la guitarra en la mano. "Había uno de los mayores que le gustaba un poco la guitarra, pero yo era el único que me sentaba en la cama a tocar lo poco que sabía”.
Su primer instrumento lo tuvo gracias a que en su casa había quedado una vieja guitarra que había pertenecido a su padre quien, según le contaron, solía tocar muy de vez en cuando. Sin embargo, Enrique no llegó a comprobarlo ya que falleció cuando él tenía solo dos años. 
Con el tiempo, su compañera de madera desapareció aunque, cuando tenía ocho años, el gobierno de ese entonces regalaba distintos juguetes y Enrique, obviamente, agarró para jugar una guitarrita con cuerdas de alambre. "Te quedaban los dedos a la miseria, pero yo ya andaba con eso para todos lados”, dijo sonriente.
"Las guitarras de ayer hoy y siempre”. Junto a Mario Palacio, Coco Lanza, Adolfo Rodríguez y Carlos López Terra

En el taller
A los doce años empezó a buscar trabajo y, cuando se enteró que en un taller de Necochea precisaban un ayudante, no dudó en iniciar allí sus primeras tareas, limpiando piezas de motores o lo que hiciera falta. Así, el joven Fredes, en invierno, solía llegar de noche a su casa pero siempre con la idea de tocar la guitarra, aunque no le sobraba mucho el tiempo y no tenía muchos conocimientos musicales. "Ni bicicleta tenía así que venía caminando desde las quintas de Quequén hasta el taller que estaba en la calle 57, eran muchas cuadras”.
Más tarde, comenzó a trabajar en el taller "San Román y Teisseire”, donde se encargaban de la reparación de los motores Perkins. Allí estuvo desde los quince años hasta los treinta, como mecánico diesel, dado que había estado aprendiendo mucho desde chico.
Con el tiempo puso un taller por su cuenta y siguió trabajando algunos años más. 
Actualmente ha dejado los motores para dedicarse a la herrería en general, aunque más abocado a la parte artística.

Un giro en su vida
A los 16 años logró con ese trabajo en el taller comprarse su primera guitarra para sacarse el gusto de tocar aunque no tenía tiempo ni a nadie conocido que le enseñe. 
En esos tiempos, empezó a escuchar los discos de quien se volvería su más grande ídolo: Adolfo Berón. No fue necesario otro profesor más que el propio oído.
Adlofo Berón fue el mayor de varios hermanos, quien se hizo popular y alcanzó fama por "cantar” con la guitarra las letras del tango, profundizando en las melodías y dotándolas de emotividad. Su estilo de tocar sin falsos rebusques ni pretendidas resonancias fue siempre dulce y apacible a los oídos del gran público Llegó al alma del pueblo.
Cuando Enrique Fredes cumplió los 18 años, se enteró que su ídolo, Adolfo Berón, se presentaría a tocar con su conjunto en las romerías al aire libre que eran organizadas por la Fomento de Quequén. "Lo fui a ver y eso me llevó a hacer un click en la cabeza. A tal punto que empecé a copiarle el estilo. Hace una semana Oscar Muttio, que es un guitarrista de primera en nuestra ciudad, me dijo que se había dado cuenta que le copiaba el estilo a Berón”.
Desde entonces mantiene ese tipo de música que pareciera decir las letras desde las seis cuerdas.
Hace poco tiempo, se encontró a través de Facebook con los que acompañaban a Berón: los hermanos Rivas. "Les mandé la solicitud de amistad y un tango tocado por mí que lo tengo en YouTube. Me aceptaron la solicitud y me dijeron que les gustó lo que hacía, hasta les pregunté si podría hacerle un tributo y me invitaron a tocar con ellos”, dijo orgulloso.

Otros géneros
En algún momento de su juventud también conformó dos grupos de cumbia que tocaban en la Rambla y en localidades vecinas. "Después dejé todo porque los dedos de mecánico no eran muy compatibles con las cuerdas”, señaló riendo.
Cabe recordar que Fedes ha sido finalista de Baradero, en Mar del Plata, en 2013 y 2014, quedando cuarto a nivel nacional y ha viajado a distintos lugares llevando su música. 
Entre sus experiencias logró también tocar en el programa "Ecos de mi tierra”, conducido por Soledad Pastorutti en la TV Pública y, además, va todos los años a las peñas de Cosquín.
Sin embargo, el tango es su pasión y por ello, en su momento, formó un trío con Raúl Palmero y Adolfo Rodriguez, con quienes grabó un disco al que se sumó Carlos Rossi con el bajo.
Paralelamente se fue encontrando en las peñas con grandes guitarristas como el uruguayo Carlos López Terra, Coco Lanza y Mario Palacio, a quienes les ofreció sumarse a ese trío que ya habían conformado. Así nació "Las guitarras de ayer, hoy y siempre”, el nombre que llevó el disco que grabaron juntos en el año 2004. "Fue una grabación un poco casera, con la idea de llevar a donde íbamos para poder mostrar”, explicó.
También ha escrito algunas canciones pero, debido a que él no canta, otras personas lo han hecho por él. "Tengo una chacarera que se llama ‘El Cacerolazo’, que tuve la suerte de que Rodolfo Zapata me la cante en Crónica y tengo otra que se llama ‘De mis amigos preciso’, que la suele cantar el Chango Fiscina. Ahora también escribí una poesía que la titulé ‘Quisiera hablar con el tiempo’ y trata sobre lo rápido que pasan los años”, contó el guitarrista que ya trabaja en su nuevo disco.///

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