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Perfil de mujer

“El gong desprende un sonido armónico que es impredecible”

María Rosa Pastorini. Realiza terapias de sonido, reiki y es masoterapeuta

“El gong desprende un sonido  armónico que es impredecible”

Alejandra Fernández

Redacción

 

En la búsqueda de ayudar a las personas a aliviar el estrés, los miedos y la ansiedad así como a mejorar en la parte emocional, María Rosa Pastorini comenzó a transitar su camino como Gongplayer que lo aplica en sus terapias de relajación combinado con cuencos y reiki.

Cabe destacar que María Rosa es masoterapeuta y utiliza estas técnicas luego de finalizar los masajes "para mí la relajación es fundamental”, comentó.

Trabaja con visualización y por medio de su voz realiza una relajación guiada, "les hago un poco de reiki y después pasamos a los sonidos”.

En esta etapa utiliza cuencos, placas sonoras, chinchines y los gongs, "son los que más hacen efecto hacen para se desprenda y vuele”, aseveró.

Es el momento en el que el inconciente toma cartas en el asunto porque la persona está en "un estado alfa, se escuchan los sonidos pero la mente está desprendida del cuerpo”, dijo en referencia a la relajación.

Vale destacar que las terapias con sonidos son muy útiles, por ejemplo los cuencos encima del cuerpo producen un masaje a nivel celular "si hay un chakra bloqueado, el sonido rompe ese bloqueo, circula mejor la sangre y se produce la relajación”.

 

Armonía

Este tipo de terapias permiten que las personas se sientan armonizadas y en ese aspecto es fundamental la influencia de los gongs y sobre el particular comentó Pastorini que "es un sonido envolvente porque no tiene una nota en especial porque son artesanales”.

Vale destacar que los gongs se fabrican con cromo, niquel, hierro y bronce, y tienen la particularidad que ninguno suena igual a otro y nunca suena igual por más que el gongplayer lo intente.

Pastorini es maestra de reiki Usui y, en 2006 comenzó a estudiar masajes en Mar del Plata. Por su parte su formación en todo lo referido a las terapias de sonidos las realiza en Mar del Plata y Buenos Aires.

Su primer profesor en cuencos fue Federico Genova, de Mar del Plata, "y en 2012 es ahí donde descubro los gongs”.

Cabe mencionar que este elemento se comenzó a utilizar en la Argentina alrededor de 2009 y provienen de Oriente y Estados Unidos, "en nuestro país no es muy conocido y está muy poco adaptado a la parte holística”.

La profesional es conciente que no a todas las personas puede gustarle este tipo de experiencia dado que los gongs desprende un sonido armónico impredecible, y en ese sentido dijo que "siento lo mismo que las personas que atiendo, es algo que nace de adentro, surge, te llena de sonido y armoniza”.

En otro tramo de la entrevista destacó el rol que desempeñan los maestros porque "siempre hay un guía que nos da pautas para mezclar los distintos sonidos pero después es uno con la persona y todo surge naturalmente”.

Se mostró satisfecha con la recepción que ha tenido esta técnica y comentó que "me gusta trabajar con la gente que viene sin expectativas porque se obtienen mejores resultados y se van sin saber bien qué les pasó”.///

 

RETRATO

Estudiar y

formarse

 

María Rosa nació en Necochea y cuando tenía ocho años su familia se radicó en Buenos Aires. Se crió en el barrio de Urquiza y allí cursó todos los niveles educativos y se recibió de docente.

A los 23 años volvió a nuestra ciudad ya con su propia familia. Tiene un hijo y está divorciada y además de desarrollar su labor en su gabinete trabaja en la docencia "tengo tiempo para poder estudiar y continuar con mi formación”, destacó la gongplayer.

Sus maestros en este arte fueron Ricardo Toriano y Kali Pérez Garrido, con quien continúa tomando clases, "siempre hay cosas que aprender y trato de practicar diferentes efectos”.

Durante muchos años Pastorini jugó al padel y desde hace un tiempo practica yoga, disciplina que le ayuda con la respiración, la meditación y las visualizaciones "pongo todo en práctica para tener el cuerpo preparado porque es un gran desgaste tocar todos estos elementos”,

No obstante, cuando realiza la lluvia de sonidos cuenta con la colaboración de Silvana Corvalán y juntas llevan adelante la sesión.

Se los considera sonidos sanadores, no porque curen una enfermedad sino porque logran que la mente se relaje y la persona se armonice, "en un cuerpo calmado se van a producir sanaciones de todo tipo”, destacó.

Tiene previsto estudiar canto armónico y también le interesa aprender el uso del Digeridoo, instrumento de viento que incorporaría a sus terapias.
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