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Hace 99 años fallecía Angel I. Murga

El 5 de mayo de 1918 dejó de existir en la ciudad de Buenos Aires. Debieron pasar varias décadas para que se lo reconociera como fundador

Hace 99 años fallecía Angel I. Murga

Días atrás se conmemoró el 99º aniversario del fallecimiento de Angel I. Murga. El fundador de Necochea murió a los 76 años, el 5 de mayo de 1918, en la ciudad de Buenos Aires, donde se había radicado en 1911.

Sus restos fueron traídos a Necochea por pedido especial del entonces comisionado municipal, doctor Emilio Ferreyra, quien en nombre de la comuna los solicitó a la familia.

El acto de sepelio de los restos de Murga en la necrópolis local, alcanzó las proporciones de un imponente reconocimiento público. Todo el pueblo participó del homenaje.

En el monumento fúnebre se colocó una placa que dice: "Homenaje de la comuna de Necochea a su digno fundador” y otra con la inscripción "La Municipalidad de Necochea a su fundador”.

Fue el primer reconocimiento público que la ciudad le realizó a Murga. Sin embargo, debieron pasaron otros 46 años para que se le erigiera un monumento y no fue por iniciativa del estado municipal, sino por impulso de un grupo de vecinos.

 

Una vida de esfuerzos

Angel Ignacio Murga nació en Dolores, provincia de Buenos Aires, el 19 de julio de 1842, siendo sus padres Don Segundo Murga y Doña Carmen Picado.

Descendía de una familia de patriotas de Tucumán. Su tío, el coronel Julián Murga luchó en la guerra de la Independencia.

Angel I. Murga desarrolló desde muy joven tareas rurales en un establecimiento de Cristiano Muerto, propiedad de Isidro Bergueire, un pariente suyo. Luego trabajó en Médano Blanco, donde en más de una ocasión debió luchar contra los indios con la ayuda de vecinos del lugar.

Por esa experiencia en 1871 fue nombrado comandante de Guardias Nacionales. En aquella época comenzó a concebir la idea de fundar un nuevo centro de población, cabeza del partido de Necochea.

El 29 de septiembre de 1880, Angel I. Murga, entonces juez de Paz del Partido de Necochea, enviaba una nota al interventor nacional en la provincia solicitando las primeras escuelas para el distrito.

"Tengo el honor de dirigirme a usted pidiéndole se sirva contestar sobre lo que paso a pedir, siendo este partido bastante poblado y rico, carece de un centro de población donde se podría tener escuela para educar los niños que en número de seiscientos y pico tiene”, comenzaba la nota de Murga.

Las gestiones de los vecinos, encabezadas por Murga y Victorio de la Canal, finalmente tuvieron éxito en 1881, cuando se fundó la ciudad. Sin embargo, el empeño de estos vecinos tardó años en ser reconocido.

Recién en el cincuentenario de la ciudad se le efectuó el primer reconocimiento oficial a Murga y en 1964 tuvo su primer monumento, que lo erigió definitivamente en el fundador de Necochea.

De la Canal no tuvo tanta suerte, a pesar de que el acta fundacional lo cita a la par que Murga, debió esperar hasta 2005 para que, por impulso de la Fundación Educacional de la UPC, se construyera su monumento en 57 y 60.

Pedro Etchebarne, Nicanor Duarte, el agrimensor José María Muñiz, Benedicto Calcagno, Julián Azua, Estanislao Picado, José Querencio, Abudemio Santillán y Segundo. S Murga, quienes también suscriben el acta de fundación, siguen en el olvido.

 

Perseguido político

Años después, el fundador se convertiría en perseguido político, tras una violenta confrontación entre sus seguidores y los de Alberto Nazarre, quien poco después se convertiría en el primer intendente de la ciudad.

En la madrugada del 23 de noviembre de 1890, hombres armados se reunieron en la casa de los Murga, en la avenida 59 y en el escritorio del fundador, en 59 y 64.

Organizados avanzaron por la 61 en dirección a la comisaría, que en aquel entonces funcionaba en la esquina de la calle 60. La intención era apoderarse de la sede policial y luego de la intendencia.

Pero en la esquina de 58 y 61 fueron recibidos con una descarga de armas de fuego que dejó varios muertos y heridos tendidos en la calle. Los disparos provenían del techo de la comisaría. Tras el desbande del grupo, se produjo una serie de persecuciones y allanamientos.

Murga, perseguido de cerca, se refugió en la tienda "La Porteña”, en la esquina de 59 y 62.

Cuando llegó la patrulla, descendió a los sótanos. De allí pudo salir y a caballo se dirigió hacia la costa, perseguido por la policía. Atravesó el río y se refugió en la casa de Don Ezequiel Gil, que lo escondió en una parva.

Años más tarde, ya retirado de la política, Murga se radicó en la Capital Federal, donde vivió en la pobreza hasta su muerte, el 5 de mayo de 1918.
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