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Nuestra historia

A 96 años de la licitación de una gran obra

El 16 de diciembre de 1920 se convocó al concurso para construir la torre del faro de Quequén

A 96 años de  la licitación de  una gran obra

En los próximos días se cumplirán 96 años del lanzamiento de la licitación para la construcción de la torre del Faro de Quequén. El 16 de diciembre de 1920 la División Ingeniería Civil licitó la obra y, finalmente, la firma alemana Dickerhoff y Widmann ganó el concurso.

El faro fue construido de acuerdo con un proyecto presentado por la División de Hidrográfia, Faros y Balizas el 18 de septiembre de 1916.

La obra comenzó en 1921. Según una publicación de 1930, "el Faro de Quequén es uno de los más importantes que la División de Hidrografía, Navegación y Faros del Ministerio de Marina tiene instalado a lo largo de las dilatadas costas argentinas.

"Por hallarse en una zona marítima de intenso tráfico, sus servicios son requeridos a diario por los buques de ruta, que dada la posición estratégica de dicho faro, les permite

recalar a él con cualquier tiempo para situarse”, agregaba el artículo.

También señalaba que en la época el Faro de Quequén era considerado "el más moderno del país, tanto por las perfeccionadas características de su aparato óptico como por la construcción de la torre, hecha en cemento armado y que constituye la última palabra de ingeniería en la materia”.

 

Especificaciones técnicas

Según las especificaciones técnicas, el faro se levantaba sobre un plano situado a 2 pies debajo de las mayores bajamares, donde originariamente se plantaron 5.000 eucaliptus

y 50.000 tamariscos para fijar el terreno.

Estaba situado geográficamente a 38°34'03" de latitud Sur y 58°41'30" de longitud Oeste. Es una Torre troncocónica de mampostería y garita con franjas horizontales negras y una central blanca con una altura de 34 metros.

Posee equipo de emergencia a gas que mantiene su característica luminosa pero disminuye su alcance a 19,4 millas.

En sus comienzos el faro era alimentado a gas.

Actualmente, es alimentado por corriente eléctrica (220 voltios) de la red urbana. El sistema lumínico posee una lámpara de 500 watts y un equipo óptico concentrador de luz.

El objetivo de la construcción de este faro fue dar al navegante un punto geográfico de referencia en tierra para ingresar al puerto.

La empresa Dickerhoff y Widmann también construyó el puente ferrovial Patagones- Viedma, con un tramo basculante, sobre el Río Negro, que vincula las ciudades de

Patagones, en el Sur de la provincia de Buenos Aires, con la de Viedma, en la provincia de Río Negro. Ese puente fue proyectado durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen, se construyó en el gobierno de Alvear y fue inaugurado en la gestión de Uriburu. La empresa también construyó el faro La Rinconada.

 

Los primeros años

Mucho tiempo atrás, cuando la seguridad en la navegación y en el Puerto eran mínimas y hasta casi nulas era común que pequeñas embarcaciones durante los fuertes temporales que suelen azotar la zona, perdieran el rumbo y terminaran en nuestras costas o, en el peor de las casos, se hundieran.

La instalación del faro fue de gran ayuda en la navegación. La construcción del faro culminó en 1921. Fue librado al servicio de la navegación el mismo año y estuvo a cargo de la Subprefectura de Quequén hasta 1925, en que la superioridad, considerando su importancia, decidió confiarlo a personal idóneo. En esa oportunidad fueron construidas una casa tipo chalet y otras dependencias destinadas para el jefe y demás personal.

De acuerdo al libro publicado con motivo del cincuentenario de la ciudad, quedó al frente del servicio el técnico Vicente Cachela, quien contaba con años de servicios en la

División de Hidrografía, Navegación y Faros.

Cachela también había dirigido las obras de los faros de Claromecó y El Rincón. "La acción desplegada por el señor Cachela en los años que lleva al frente del Faro Quequén, es tan vasta como eficiente. Las cuatro hectáreas y pico de terreno de arena

viva que rodean al faro, a la fecha se hallan completamente consolidadas con plantíos de todas clases y más de la mitad de esa extensión arenosa ha sido cubierta con una capa de tierra negra de 35 a 40 centímetros de espesor, lo que le ha permitido al señor Cachela hasta realizar la proeza de formar una huerta en medio de esa región árida y hostil para las plantaciones, que produce verduras de toda índole para el consumo del personal”, indicaba el libro.

"Además, el señor Cachela, secundado por su escaso personal que consta apenas de tres hombres, ha hecho accesible la llegada al faro mediante el arreglo de un camino entoscado de 300 metros de longitud, abierto sobre el mismo médano”, señalaba la nota.

Por tal motivo el artículo elogiaba la labor del primer jefe del Faro Quequén "como fiel cumplidor de su deber y como buen patriota, no omite esfuerzos en el desarrollo de su paciente y silenciosa labor, que es justamente apreciada por sus superiores y por los mil quinientos turistas que anualmente visitan el faro”.
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