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Nuestra historia

Expedición a los pagos de Necochea

Fue el primer europeo del que se tiene registro que caminó por nuestras playas. Tras una misión evangelizadora fallida, visitó Punta Negra, Médano Blanco y cruzó la desembocadura del Río Quequén

Expedición a  los pagos  de Necochea

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Pasaron varios años desde la fundación de la ciudad para que las bellezas naturales del distrito comenzaran a atraer a los primeros turistas. Sin embargo, existió un visitante de estos pagos que se adelantó a los primeros colonos, que pasó por aquí antes incluso de que naciera el hombre cuyo nombre llevan hoy estas tierras.

Fue el sacerdote José Cardiel el primer europeo del que se tiene registro que caminó por nuestras playas, pasó por las cercanías de Médano Blanco, por Punta Negra e incluso se maravilló con las formaciones rocosas de Las Grutas. Ya en la parte final de su viaje reconoció el potencial natural de nuestro puerto natural.

Según escribió el también sacerdote José María Suárez García, autor de la "Historia del Partido de Lobería”, el jesuita tenía un fantástico proyecto: llegar por tierra al Estrecho de Magallanes "para fundar pueblos en aquel numeroso gentío”.

Como misionero, el jesuita Cardiel extendió su obra desde Asunción del Paraguay hacia el sur, con intenciones de llegar hasta Chubut.

Se dice que Cardiel y los padres Quiroga y Strobel recibieron el apoyo de la corona española, que pretendía acceder a través de los sacerdotes a un relevamiento de las costas patagónicas y de posibles puertos naturales.

Junto al padre Falkner, el primero explorador y cartógrafo de lo que hoy es la provincia de Buenos Aires, Cardiel fundó la Reducción de Nuestra Señora del Pilar, en lo que hoy se denomina Laguna de los Padres.

 

Misión fallida

La visita de Cardiel a nuestro distrito se realizó en el marco de la fracasada expedición al Río Sauce (Río Negro).

El jesuita partió de Laguna de los Padres (entonces Cabrillas), el 6 de mayo de 1748, es decir 133 años antes de la fundación de la ciudad de Necochea. Lo acompañaban en la misión un grupo de indios que le servían de portadores.

Una semana después bordearon el Río Quequén Chico y cruzaron el Quequén Grande por el lugar conocido como Paso de Otero (cercano a La Dulce). Allí se detuvieron a descansar y concretaron la primera misa el 13 de mayo.

Según escribió a partir de los propios diarios de Cardiel, el jesuita avistó "altos cerros de arena” en cercanías del actual balneario Claromecó.

Pero luego de ser abandonados por los aborígenes que le servían de portadores, el sacerdote, su "ayudante de misa” y tal vez uno o dos muchachos más decidieron volver por la orilla del mar rumbo Laguna de los Padres.

En su regreso, se encontró con los acantilados ubicados en cercanías de Médano Blanco. Los describió como una muralla con muchas cuevas "como celdas de ermitaños”.

"Pasadas como tres leguas hallé una punta de peñasco remate de aquella muralla que entraba en el mar por 150 pasos”, escribió Cardiel en referencia a Punta Negra.

Al llegar a la desembocadura del gran río que bautizó como San Joseph y que hoy conocemos como Quequén Grande, Cardiel debió internarse como unos cuatrocientos metros en tierra para poder cruzar a la otra orilla.

Se entiende entonces que cruzó por lo que hoy es el corazón del puerto, que en aquel entonces, debido a la acción del viento sobre los médanos y la ausencia de escollera, era cubierto por la arena y permitía pasar caminando.

 

El cronista

Cardiel fue el primero en dejar un registro escrito de sus viajes por la región y el primero en darle un nombre español a los parajes de los futuros partidos de Lobería y Necochea. De su deambular por el territorio de lo que luego sería la provincia de Buenos Aires dejó 10 mapas que se convirtieron en una de las mejores cartografías coloniales del territorio bonaerense.

También dejó escritos relacionados con observaciones científicas y describió por primera vez las costumbres de los aborígenes que vivían en la pampa.

En su regreso de su frustrada expedición de 1748, Cardiel atravesó lo que luego serían los partidos de Lobería, Miramar y Mar del Plata. Después siguió por Mar Chiquita, Villa Gesell y Pinamar.

El 6 de junio, un mes después de la partida, llegó a la reducción de la Concepción, ubicada a unos kilómetros de la actual localidad de San Clemente.

En la actualidad, Cardiel es considerado uno de los mejores cronistas de las misiones jesuíticas en la Argentina. Sus escritos resultan esenciales para conocer la historia de la obra de la Compañía de Jesús en nuestro país y Paraguay.
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