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Nuestra historia

La región dos años antes de la fundación

Varios documentos del juez de paz José Anasagasti registran cuestiones cotidianas del partido de Necochea en 1879

La región dos años antes de la fundación

Una serie de documentos del Juzgado de Paz de Necochea, anteriores a la fundación de la ciudad en 1881, relevan algunos hechos llamativos y casos curiosos relacionados con la administración de esta jurisdicción. Muchos de esos documentos pertenecen al mes de septiembre de 1879, es decir que fueron escritos hace 137 años.

Los mismos fueron publicados por Ecos Diarios en 1980, con motivo del 99 aniversario de la ciudad, en un artículo titulado "Documentos inéditos de antes de la fundación”.

El 5 de septiembre de 1879 se solicitaba a los alcaldes de los cuarteles 1º, 2º, 3º, 4º, 5º y 6º del partido que hicieran saber a los pobladores del distrito que el plazo para obtener patentes de rodados y billares vencía el 30 de septiembre y los que no las tuvieran serían "castigados como defraudadores del fisco”.

"Si considera necesaria la Policía de este Juzgado para hacer respetar su autoridad o practicar prisiones de criminales como igualmente de vagos, pueden solicitarla y se le enviarán los soldados que estarán a sus órdenes y regresarán después de terminadas las comisiones”, señalaba la nota.

El 16 del mismo mes, se comunicaba al alcalde del cuartel 1º, Romualdo Pereyra que debía "desembarcar en el Puerto del Quequén dos cajones de mercaderías de tienda con la marca MT, que conduce el pailebot Chubut”.

"Me dirijo a usted para que embargue dichos cajones y los deposite en persona de confianza procediendo a abrirlos y verificar si están conformes con el conocimiento que se le acompaña”, añadía la nota.

"El portador de la presente, don José Galli, es el propietario de dicha mercadería, la que podrá depositar en la casa de negocio de don Natal Faro, cuyo encargado, don Pedro García, se ha prestado para hacerse cargo de ella y con él también podrá usted ponerse de acuerdo para que sean trasladadas a dicha casa dando cuenta de la operación que se le encomienda”.

"Se le remite bajo sus órdenes el soldado Saturnino Real para que en caso necesario haga respetar la orden de este juzgado y el que tendrá a bien despachar una vez terminada esta diligencia”, añadía la nota.

Ese mismo día, se alertaba alcalde del cuartel 4º, Ildefonso Pérez, que "se tiene conocimiento de que una mujer llamada María ejerce la profesión de la medicina empleando sortilegios de todo género para explotar la ignorancia de algunos individuos de ese cuartel, cual es de andar con un crucifijo expresando que de ella depende la vida o muerte de los enfermos”.

"Absurdos y burlas de este género no pueden ser tolerados por la autoridad y por consecuencia ordeno a usted notifique a la mujer mencionada que no puede emplear esos medios y que en caso de infracción será multada, por la primera vez, y conducida presa por la segunda”.

 

El primitivo puerto

El 20 de septiembre, se enviaba al jefe de la Oficina de Estadísticas los datos estadísticos de las rentas municipales correspondientes a los años 1876, 1877 y 1878.

El mismo día se informaba al jefe de Rentas Nacionales que no se pudo dar cumplimiento a la orden de control de guías en el pailebot Dos Hermanitas, que desembarcó en Quequén mercaderías para don E. Gagliardo, que viajaba en el mismo, por haberse efectuado la descarga sin intervención del juzgado.

Por otra parte, en nota al ministro de Gobierno se manifestaba que con frecuencia el Juzgado recibía órdenes directas de la Dirección de Rentas Naciones con el objeto de que el juez de Paz inspeccionara la descarga de algunos buques que fondeaban en el río.

Señalaba la nota que para dar cumplimiento a esas disposiciones, el juez tendría que abandonar su lugar específico de trabajo, ya que el punto de desembarque dista aproximadamente 15 leguas (82,5 kilómetros) del Juzgado.

En la nota enviada el 20 de septiembre de 1879, se consultaba al ministerio sobre el criterio a seguir para futuras similares tareas.

Y explicaba que "el juez de Paz tiene que desempeñar funciones municipales; tiene que llegar las judiciales; tiene que ejercer las de Policía como comisario; tiene que dar cumplimiento a los diversos intereses de los ministerios, del jefe de Policía y de todos los Juzgados y Tribunales y si a ese cúmulo de atribuciones se agrega el de vista o inspector de Aduana, quedarían demorados las órdenes diversas que el Juzgado, no pudiendo efectuarse en consecuencia una buena administración”.

 

Armas para la Policía

El 30 de septiembre, el Juzgado elevaba una nota al ministro de Gobierno, Santiago Alcorta, solicitando el trazado de un plano del distrito. Se pedía que se ordenara la tarea al Departamento Topográfico.

En el plano se indicaría la propiedad o el arriendo de los vecinos y con este plano se tendría la evaluación para poder dividir al partido den un número de cuarteles proporcionando, ya que su extensión se calculaba en unas 400 leguas cuadradas.

Además, indicaba que con las seis alcaldías que revistaban en 1879 no podía realizarse una buena administración del distrito.

También se solicitaba a Alcorta vestuario para diez soldados y diez carabinas Remington y munición correspondiente.

Se decía que por carecer el partido de un pueblo cabecera y con el fin de tener en movimiento a la policía (cumpliendo órdenes emanadas del mismo ministerio), era aconsejable suprimir las armas de sistema antiguo a fulminante y remplazarlas, por ejemplo, por el Remington, cuyo manejo era más simple.

 

El juez

Los documentos antes citados llevaban la firma de José Anasagasti, juez de paz del distrito. Había tomado el puesto el 15 de julio de 1879, según una nota enviada al ministro de Gobierno de la Provincia, Santiago Alcorta.

En otra comunicación, con la misma fecha, Anasagasti le informaba a Alcorta que el Juzgado carecía de Registro Oficial, por lo que se le solicitaban los correspondientes hasta el año 1878.

Además, en nota dirigida al ministro de Hacienda, se pedía el cobro de depósitos existentes en la Tesorería de la Provincia, cuyo importa ascendía a la suma de 32.263 pesos, según la rendición de cuentas realizada por el anterior juez de Paz del partido, don Victorio de la Canal.

Días más tarde, el 21 de julio, Anasagasti enviaba una nota al director de Correos pidiendo que la diligencia del Médano Blanco llegara hasta donde se hallaba establecido el juzgado para facilitar así el despacho y envío de la correspondencia.

El 23 se nombraba apoderado del Juzgado del partido a don Juan I. Zomosa, con funciones ante el Superior Gobierno de la Provincia.

En la misma fecha, el juez de Paz dirigía una nota al jefe de la Compañía de Seguros "Argentina”. El objetivo de la nota era que la compañía ratificara la autorización al juzgado para el remate del buque "Misterio”, que había naufragado en el Río Quequén.Unas semanas después, el 6 de agosto de 1879, se notificaba al ministro de Gobierno que en ausencia del juez titular quedaba al frente del Juzgado el señor Elías Arce, procurador municipal.

En tanto, el día 12 del mismo mes, se daba a conocer una circular para que los alcaldes del partido realizaran una recogida de caballos de marca desconocida.
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