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Balance positivo del verano y un invierno para rever el futuro

Sostuvieron desde el Hogar Stella Maris de Quequén, que alojó huéspedes durante enero y febrero

Balance positivo del verano y un invierno para rever el futuro
Finalizada la temporada estival, las hermanas Zulema y Gabriela, que cuidaron del Hogar Stella Maris de Quequén, volvieron a sus funciones habituales, como estaba previsto. Según expresó a Ecos Diarios, Silvia, la hermana de la congregación de Don Orione que sigue más de cerca los pasos del hogar, se trató de un verano muy positivo. 

Visitas
Contaron con la visita de las niñas que residen en el Hogar que la congregación mantiene en San Fernando (Buenos Aires), y las que forman parte del Cotolengo de San Miguel. Las niñas, disfrutaron intensamente sus días de playa, ya que para la mayoría de ellas era la primera vez que veían el mar.  
Concurrieron también algunos sacerdotes mayores, que hace mucho van a la casa, y algunos pocos que la usaron como lugar de descanso, o pernoctaron mientras trabajaban en nuestra ciudad.  
Se llevó adelante también un encuentro de jóvenes, del que participaron chicos de Necochea y Lobería, pertenecientes a iglesias católicas. 
La hermana Silvia sostuvo que "el verano permite mucho más movimiento”, y comentó que también vinieron a nuestras playas algunas hermanas que no tienen familiares, para descansar en el lugar, lo que fue propicio para su salud. 
Cabe destacar, que cuando se instaló la congregación en Quequén, lo hicieron en una casilla muy precaria, ubicada cerca del mar. La intención del donante, fue que pudieran contar con un lugar para descansar, en un ambiente natural, sobre todo para las vacaciones de las niñas del Cotolengo. 

Durante el año
"En mayo va a haber un capítulo general”, comentó la hermana Silvia, donde se tratará entre otras cosas el fututo del Stella Maris, tema que ya vienen desarrollando las hermanas y miembros de la congregación, y que según sostuvieron, tomarán la decisión sin prisa. Se debe realizar un proceso, donde se evalúan las experiencias pasadas, y puntualmente las de este verano, escuchando a distintas voces y opiniones. 
El invierno, explicó la hermana, es lo más complicado, por las temperaturas tan crudas, que se diferencian del verano, mucho más accesible. Vale destacar que no cuentan con sistema de calefacción, por lo que la inversión para instalarla en este momento no sería tan viable, ya que se trata de un lugar amplio.  
La obra, resulta difícil de mantener durante los meses más fríos, por lo que evaluarán también este aspecto negativo cuando se reúnan. Tener la casa cerrada durante el invierno, para abrirla sólo un par de meses, resulta ser el aspecto negativo a tener en cuenta. 
De todas maneras, hay ciertos grupos de caminos y retiros, que suelen concurrir fuera del verano, que ya tienen su fecha programada cada año. Esto aporta cierta ayuda para mantener los servicios, pero no llega a ser suficiente, destacaron desde la congregación.///

Nuevos destinos
La hermana Gabriela, una de las que pasó su verano trabajando en el Stella Maris de Quequén, en este momento, se encuentra abocada a cuidar a las niñas huérfanas que están alojadas en el Hogar de San Fernando; las lleva al colegio y ayuda con sus actividades, entre otras cosas.  
Por ser pocas religiosas, cerca de 100, las que integran la congregación, les resulta prácticamente imposible destinar a alguna para que permanezca fija en Quequén, debido a que ya todas cuentan con tareas asignadas previamente en otra comunidad que las necesita. 
La hermana Zulema, que es ya mayor, también colabora con el Cotolengo de Don Orione, aunque éste y algunos veranos anteriores, ha venido a ayudar con las tareas de Quequén.///

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