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Siempre atrás de los hechos

Por María D. González - Redacción

Siempre atrás de los hechos
"La lluvia sólo puso de relieve situaciones de abandono históricas a las que hemos venido dando respuesta, pero son varias”, señalo la secretaria de Desarrollo Humano y Políticas Sociales, Jimena López , ante las consecuencias del temporal de lluvia y viento que hubo en la ciudad la semana pasada.  
El domingo, lunes y martes a la madrugada llovía a cántaros, mientras los vecinos de los sectores más postergados de nuestra ciudad sufrían  sus dañinos efectos.
Tras  días de lluvia intensa con viento, con un registro que superaba ya el martes pasado los 255 milímetros,  decenas de familias sufrieron daños y filtraciones en los techos o en el piso, e ingreso de agua en sus viviendas. Hasta ese momento habían sido evacuadas unas 25 personas, mientras que la Secretaría de Desarrollo Humano y Políticas Sociales asistía a más de 100 familias. 
Como era de suponer, los damnificados no querían abandonar sus casas por temor a los robos y mientras algunos eran llevados a casas de amigos o familiares, otros se quedaban a cuidar las pertenencias ya empapadas por el agua. Fueron días desoladores que se vivieron  entre la lluvia, el llanto y el esfuerzo, infructuoso en la mayoría de los casos, de parar el ingreso del agua a las viviendas. Cuando dejaba de llover era el momento de sacar el agua, secar la ropa y arreglar techos pero a veces  era difícil de escurrirla entonces el retorno al hogar se demoraba bastante. 
No es casualidad que siempre sean los mismos vecinos y barrios los que sufren las inclemencias del tiempo, idéntica lluvia tiene consecuencias diferentes para distintos sectores de la comunidad. La grieta más dolorosa es la inequidad, la exclusión de una vida digna, la que mostró su peor cara durante esta semana cuando desde el cielo caía igual agua para todos, sin embargo algunos la padecían y otros la disfrutaban ver y oír desde la comodidad y seguridad de sus casas.

Cuando los vecinos hablan, ¿qué dicen?
Relatos hay varios, los periodistas de Ecos Diarios oyeron historias similares en cada uno de los barrios  afectados. Los rostros también portaban una singular mirada, la del cansancio, el desasosiego y la desesperanza.
Ramón Barral vive en 573 entre 578 y 580 "¿quieren ver una laguna?...tengo una adentro de  mi casa”, le dijo al periodista de Ecos Diarios.
"Hoy me desperté y cuando bajé el pie de la cama estaba todo lleno de agua. Quisimos sacar con latas pero no sirvió de nadie. He llamado a Obras Sanitarias y a Defensa Civil pero nadie me hizo caso. Tengo el pozo de la casa y del galpón rebalsando”, contó.
Carlos Pueblas vive en Quequén, en 504 entre 557 y 559. Después de hacer algunos llamados para pedir ayuda, se dispuso a cortar la calle con una cinta ya que frente a su casa y hasta el borde de la puerta se había formado una laguna que, al pasar un vehículo, la ola que se formaba hacía que el agua entrara dentro. "Da bronca porque es una calle la que se inundó, no es todo un barrio. No creo que sea muy difícil venir a solucionarlo. Antes no había casa acá porque hace cuatro meses nos mudamos pero de haber sabido que se inundaba la hubiese hecho más alta pero igual tendría que haber una solución”, indicó Pueblas con el agua a la rodilla. 
Mirta Tótaro, Laura Luna y otras mujeres de la zona de 76 entre 85 y 87 se encargaron de hacer una zanja para desagotar el agua de la calle porque, de lo contrario, se seguía acumulando y comenzaba a meterse en el interior de las viviendas. "Siempre pasa esto, montones de veces he escrito notas pero no me dan bolilla. En diecisiete años la máquina pasó dos veces”, contó Tótaro.
 Laura Luna, había puesto tres o cuatro ladrillos, desde la calle hasta la puerta de su casa, que le ayudaban a moverse y llegar hasta la parte seca. "Tengo agua hasta en el patio de atrás y se me están ahogando unas gallinas que tengo ahí porque para que eso se drene se tiene que desagotar todo el baldío de al lado”, agregó.
"Hablé con la asistente social y le dije que se me salía toda el agua por la rejilla de adentro y me dijeron que iban a avisar a Obras Sanitarias pero acá no ha llegado nadie. Llamamos a Defensa Civil y nos dijeron que no tenían nada que ver”, comentó.
Ariel González vive en 89 y 100 a pocos pasos de la 91. "Hace diez años que vivo acá y este lugar siempre fue igual, el agua me llega hasta arriba de la vereda. Una salí en kayak desde arriba de la vereda y me iba hasta el almacén que estaba acá a diez metros”, señaló.
Los testimonios son contundentes y no hace falta agregar más, sólo una obviedad: que cada vez que llueve ellos tienen miedo y solo desean que pare. Lo que debería terminar es la indiferencia y la postergación. ¿Por qué las políticas del Estado llegan siempre detrás de los problemas? Hay que pensar en soluciones definitivas para que no siga sucediendo lo mismo y que el Municipio llegue siempre tras el hecho con paliativos: una chapa, una frazada, un colchón seco. El desafío es trabajar a favor  del acceso a los servicios y bienes básicos de los sectores de la población que como dijo Jimena López, han sufrido años de abandono. Ese es uno de los mayores retos que tiene la administración de Facundo López, quien es consciente de cómo ha crecido la ciudad en la periferia durante los últimos años y reconoce que la salud el empleo, la educación y la vivienda serán las herramientas para ganarle a la marginalidad, ¿podrá hacerlo?
Jimena López ha demostrado que tiene un certero diagnóstico al reconocer el problema y es convincente en cómo abordarlo, ahora la pregunta es ¿tendrá los recursos humanos y económicos para hacerlo? Dependerá de la capacidad de gestión frente a los gobiernos provinciales y nacionales y también del compromiso ciudadanos que asuman otros sectores de la comunidad que con su indiferencia y silencio también han contribuido a ocasionar el estado actual de situación.///

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